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Matcha latte: el ritual en cuatro pasos.

Cremoso, suave y equilibrado. Un momento para vos en cada taza.

El matcha no es solo una bebida. Es un momento. Y prepararlo bien — con atención, sin apuro — ya es parte del ritual.

Ingredientes

Matcha 516

2 cucharaditas

Agua caliente

60–80°C, sin hervir

60 ml

Leche — vegetal o tradicional

la de avena queda muy bien

180–200 ml

Endulzante

opcional — miel, azúcar mascabo, stevia

a gusto

Preparación

1

Tamizar el matcha

Colocá el matcha en un bowl o taza amplia y tamizalo con un colador fino. Este paso es clave: evita grumos y logra una textura más suave. Si vas a endulzar, este es el momento.

2

Agregar el agua de a poco

Calentá el agua hasta que empiece a salir vapor, sin dejar que hierva. Vertí un chorrito y mezclá hasta formar una pasta suave, luego incorporá el resto de a poco. El agua demasiado caliente amarga el sabor y afecta las propiedades del matcha.

3

Batir hasta espumar

Batí enérgicamente con un chasen (batidor de bambú), un mini batidor eléctrico, o agitando en un frasco con tapa. Movimientos rápidos en forma de M o W hasta lograr una textura espumosa y sin grumos.

4

Integrar con la leche

Con la leche fría y hielo, o caliente y espumada. Vertí el matcha ya batido y mezclá suavemente para un color uniforme — o dejá que se formen capas para un efecto visual más intenso.

🌿

Tip 516

Si querés un sabor más intenso, aumentá el matcha. Si lo preferís más suave, más leche. El matcha latte ideal es el que se adapta a tu momento.

516 · El ritual cotidiano

Preparar matcha es regalarte una pausa. Es elegir conscientemente un momento para vos.