Blog · 516
Matcha latte: el ritual en cuatro pasos.
Cremoso, suave y equilibrado. Un momento para vos en cada taza.
El matcha no es solo una bebida. Es un momento. Y prepararlo bien — con atención, sin apuro — ya es parte del ritual.
Ingredientes
Matcha 516
2 cucharaditas
Agua caliente
60–80°C, sin hervir
60 ml
Leche — vegetal o tradicional
la de avena queda muy bien
180–200 ml
Endulzante
opcional — miel, azúcar mascabo, stevia
a gusto
Preparación
Tamizar el matcha
Colocá el matcha en un bowl o taza amplia y tamizalo con un colador fino. Este paso es clave: evita grumos y logra una textura más suave. Si vas a endulzar, este es el momento.
Agregar el agua de a poco
Calentá el agua hasta que empiece a salir vapor, sin dejar que hierva. Vertí un chorrito y mezclá hasta formar una pasta suave, luego incorporá el resto de a poco. El agua demasiado caliente amarga el sabor y afecta las propiedades del matcha.
Batir hasta espumar
Batí enérgicamente con un chasen (batidor de bambú), un mini batidor eléctrico, o agitando en un frasco con tapa. Movimientos rápidos en forma de M o W hasta lograr una textura espumosa y sin grumos.
Integrar con la leche
Con la leche fría y hielo, o caliente y espumada. Vertí el matcha ya batido y mezclá suavemente para un color uniforme — o dejá que se formen capas para un efecto visual más intenso.
Tip 516
Si querés un sabor más intenso, aumentá el matcha. Si lo preferís más suave, más leche. El matcha latte ideal es el que se adapta a tu momento.
516 · El ritual cotidiano
Preparar matcha es regalarte una pausa. Es elegir conscientemente un momento para vos.
